Los Obeliscos de Egipto son, sin ningún género de duda, una de las señas de identidad más poderosas y reconocibles de la civilización que los creó — monumentos de una presencia tan magnética y de un valor simbólico tan universalmente reconocido que no solo adornan hoy los templos y las plazas del país que los concibió, sino que se convirtieron a lo largo de los siglos en objetos de deseo de los imperios y las potencias más importantes del mundo, desde la Roma imperial hasta la París del siglo XIX, pasando por Estambul, Londres y Nueva York. La historia de los Obeliscos de Egipto que hoy se encuentran en otras ciudades del mundo es también la historia de la diplomacia, el poder y el prestigio que la civilización egipcia irradiaba incluso milenios después de haber alcanzado su cenit — un testimonio vivo de que siguen siendo elementos de grandeza y orgullo en todo el planeta.
Obeliscos de Egipto en Otros Países - Señal de Grandeza Universal
1. El Obelisco de la Plaza de la Concordia — El Obelisco de Egipto Más Famoso Fuera del País
Probablemente, el más célebre de todos los Obeliscos de Egipto que hoy se encuentran fuera del país sea el que preside la Plaza de la Concordia de París — uno de los espacios urbanos más icónicos del mundo, cuyo centro geométrico lo ocupa hoy este monolito faraónico de una majestuosidad visual absolutamente incomparable.
Y, a pesar de lo que mucha gente cree, este Obelisco de Egipto no está en París fruto de ningún expolio, sino de un regalo diplomático con una historia extraordinariamente interesante. Fue Mehmet Alí — valí de Egipto en tiempos de la dominación otomana — quien decidió regalárselo a Francia en 1830 como señal de concordia y amistad, dentro de una estrategia deliberada para estrechar lazos con las principales potencias europeas del momento.
El contexto no podría ser más apropiado: apenas 8 años antes, un francés de nombre Jean-François Champollion había realizado uno de los mayores descubrimientos de la historia relacionados con la cultura egipcia — el desciframiento de los jeroglíficos —, un logro que catapultó el interés europeo por el Antiguo Egipto a cotas nunca antes alcanzadas.
El propio Champollion participó en la elección del Obelisco de Egipto más adecuado para presidir la Plaza de la Concordia: se trata de uno de los dos que flanqueaban originalmente la entrada al Templo de Luxor — la antigua Tebas —, erigido en tiempos del gran faraón Ramsés II. Sus espléndidos jeroglíficos son, sin duda, uno de los grandes atractivos del monumento. En la base del obelisco se añadió además un segundo monolito a modo de pedestal, con un esquema detallado de cómo fue desmontado y transportado desde las orillas del Nilo hasta su actual emplazamiento parisino.
La historia de este Obelisco de Egipto tiene también un epílogo cargado de ironía histórica: 15 años después de la instalación del obelisco en París, en 1845, el rey Luis Felipe I de París entregó a Egipto un reloj de cobre para ser instalado en la Ciudadela de El Cairo… aunque el reloj nunca llegó a funcionar. Nuestras Luxor Excursiones le permiten visitar el lugar donde este extraordinario obelisco se erguía originalmente, contemplando su compañero que aún permanece en el Templo de Luxor.
2. Los Obeliscos del Hipódromo de Estambul — Obeliscos de Egipto en la Capital Otomana
Estambul — capital del Imperio Otomano y antes de ello de los imperios romano de Oriente y bizantino, bajo el nombre de Constantinopla — también se congratula de albergar dos grandes Obeliscos de Egipto en su plaza más importante e históricamente cargada: la Plaza de Sultanahmet, el antiguo Hipódromo de Constantinopla, que fue durante siglos el centro de la vida pública y ceremonial de la capital imperial.
El Obelisco de Tutmosis III — Un Auténtico Obelisco de Egipto en Estambul
Uno de los dos obeliscos de la Plaza de Sultanahmet data de los tiempos del faraón Tutmosis III en Luxor y fue traído hasta Constantinopla por Teodosio — el hispano que gobernaba el Imperio Romano desde esta ciudad —, quien lo instaló en el Hipódromo como símbolo de la continuidad del poder imperial y del prestigio asociado a los Obeliscos de Egipto en el mundo antiguo.
El Obelisco de Constantino — Un Obelisco Inspirado en el Modelo Egipcio
El segundo obelisco de la Plaza de Sultanahmet es radicalmente distinto del primero y merece una aclaración importante: es conocido como el Obelisco de Constantino y no es un auténtico Obelisco de Egipto en el sentido estricto del término. A diferencia de los genuinos obeliscos del Antiguo Egipto — tallados siempre en una única piedra —, este está construido con numerosos bloques de piedra que originalmente estaban revestidos de placas de bronce. Su construcción es además muy posterior: fue erigido por el emperador bizantino Constantino VII en el siglo X, lo que lo sitúa fuera de la tradición faraónica original que caracteriza a los auténticos Obeliscos de Egipto.
3. Las Agujas de Cleopatra — Los Obeliscos de Egipto en Londres y Nueva York
Cerramos este fascinante recorrido por los Obeliscos de Egipto esparcidos por el mundo con dos que forman pareja pero que hoy se encuentran a miles de kilómetros de distancia entre sí: las célebres Agujas de Cleopatra, que se alzan actualmente en Londres y Nueva York, respectivamente.
Estas dos magníficas piezas fueron realizadas en tiempos del faraón Tutmosis III — en el siglo XV a.C. — para la ciudad de Heliópolis y, a pesar de su nombre, no tienen una relación directa con Cleopatra. Fueron sin embargo llevados a Alejandría — la capital en tiempos de aquella legendaria reina-faraona — por el rival y vencedor de Cleopatra, el emperador romano Augusto, quien los instaló en la ciudad mediterránea como símbolo de la supremacía romana sobre el mundo helenístico.
La Aguja de Cleopatra de Londres — Un Obelisco de Egipto en Westminster
La Aguja de Cleopatra de Londres, que hoy se alza en Westminster a orillas del Támesis, llegó a la capital británica gracias a otra maniobra diplomática de los gobernadores de Egipto: fue Mehmet Alí quien promovió este regalo en 1819 con el objetivo de conmemorar las victorias británicas frente a Napoleón en las guerras napoleónicas — un gesto de alianza política y reconocimiento que buscaba fortalecer los vínculos entre Egipto y el Imperio Británico. No obstante, por diversas vicisitudes económicas y logísticas, este Obelisco de Egipto no llegó a su actual emplazamiento londinense hasta 1877.
La Aguja de Cleopatra de Nueva York — Un Obelisco de Egipto en Central Park
La Aguja de Cleopatra de Nueva York se encuentra hoy en el mítico Central Park y su presencia en la ciudad estadounidense responde igualmente a una estrategia diplomática y comercial: fue una iniciativa de Ismail Pasha para consolidar las relaciones comerciales entre Egipto y los Estados Unidos, ideada precisamente poco después de la apertura del Canal de Suez en 1869. Su instalación definitiva en Central Park se produjo en 1881 — completando así una de las historias diplomáticas más singulares protagonizadas por los Obeliscos de Egipto en el mundo moderno.
Los Obeliscos de Egipto dispersos por el mundo son un recordatorio permanente y universal de la grandeza incomparable de la civilización que los creó — un legado monumental que el tiempo y la diplomacia han distribuido por los rincones más emblemáticos del planeta. Si desea contemplar los Obeliscos de Egipto en su contexto original — junto al Templo de Luxor, en Heliópolis o en los templos de Alejandría —, explore nuestras Luxor Excursiones, Alejandria Excursiones y nuestros completos Paquetes de Viajes de Egipto para vivir estos monumentos en el país que los hizo posibles. Consulte ahora por WhatsApp → http://wa.me/+201550191399
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