Las otras pirámides de Egipto son uno de los secretos mejor guardados del patrimonio monumental faraónico: estructuras de una relevancia histórica y arquitectónica extraordinaria que, injustamente eclipsadas por la fama universal de la triada de Giza — Keops, Kefrén y Micerino —, permanecen relativamente desconocidas para el gran público y esperan al viajero verdaderamente curioso con una recompensa de primer orden. Porque cuando se habla de pirámides de Egipto, la mayoría piensa instintivamente en esa célebre triada de la Dinastía IV ubicada en la necrópolis de Giza, a las puertas de El Cairo. Pero no fueron las primeras en erigirse, ni son las únicas que merecen una visita reflexiva y apasionada. En este artículo te presentamos las otras pirámides de Egipto: no tan famosas, sí absolutamente imprescindibles — y presentes en muchos de los circuitos de Bastet Travel.
Las otras pirámides de Egipto, que también vale la pena visitar
Las otras pirámides de Egipto: Saqqara y el origen de todo
La Pirámide Escalonada de Zoser: donde comenzó la historia de las pirámides
Si existe un monumento en Egipto que merezca el título de origen de todo, ese es la Pirámide Escalonada de Zoser en Saqqara — y es precisamente el punto de partida obligatorio para cualquier viajero que quiera comprender de dónde vienen las otras pirámides de Egipto y la propia triada de Giza.
Antes de que existieran las pirámides tal y como las conocemos, el sistema de enterramiento para faraones y miembros de la alta sociedad del Antiguo Egipto durante las primeras dinastías del Imperio Antiguo eran las mastabas: estructuras de forma troncopiramidal, sólidas y austeras, que marcaban el lugar de reposo eterno de los más poderosos. Fue precisamente en el contexto de este sistema cuando se dio el salto conceptual y arquitectónico que lo cambiaría todo: en la tumba del faraón Zoser, de la Dinastía III, su arquitecto tomó la audaz decisión de superponer varias de estas estructuras troncopiramidales una sobre otra, creando así la primera pirámide monumental de la historia — y con ella, el punto de partida de una tradición constructiva que definiría el Antiguo Egipto para la eternidad.
El resultado de esa superposición es la Pirámide Escalonada de Zoser, con sus imponentes dimensiones de 121 × 109 metros de base y 62,5 metros de altura, visible hoy en toda su majestuosidad en la necrópolis de Saqqara, a aproximadamente 8 kilómetros al sur de Giza.
Imhotep y el recinto de Saqqara: más que una pirámide
El artífice de esta obra revolucionaria no fue un arquitecto cualquiera. Su nombre — Imhotep — resonaría con tal fuerza a lo largo de los siglos que, con el tiempo, fue idolatrado y prácticamente divinizado por las generaciones posteriores, algo absolutamente excepcional para un ser humano no perteneciente a la realeza en el Antiguo Egipto.
Saqqara fue una de las necrópolis más importantes de toda la civilización faraónica, en parte gracias a su proximidad a Menfis, la primera gran capital del estado faraónico. Pero más allá de la pirámide en sí, el recinto de Saqqara alberga otros espacios de visita altamente recomendable para el viajero apasionado por la historia del Antiguo Egipto:
- La sala hipóstila de un templo asociado al conjunto
- El Museo de Imhotep, dedicado al genio arquitectónico que concibió la pirámide
- El Serapeum, el fascinante conjunto de cámaras subterráneas donde se enterraban los toros sagrados Apis
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Las otras pirámides de Egipto: Dahshur y la búsqueda de la perfección
A unos 12 kilómetros al sur de Saqqara — y por tanto a aproximadamente 20 kilómetros de Giza — se encuentra la necrópolis de Dahshur, otro de los enclaves fundamentales de las otras pirámides de Egipto y uno de los menos frecuentados por el turismo de masas, lo que añade a su visita una dimensión de exclusividad y quietud que los grandes yacimientos rara vez pueden ofrecer.
En Dahshur se alzan dos pirámides monumentales de una importancia histórica y arquitectónica mayúscula, ambas promovidas por el mismo faraón: Seneferu, de la Dinastía IV y padre del célebre Keops. Son la Pirámide Acodada y la Pirámide Roja — y cada una de ellas narra, a su manera, el proceso de aprendizaje y perfeccionamiento que condujo a la construcción de las grandes pirámides de Giza.
La Pirámide Acodada: la pirámide de transición
La primera de las otras pirámides de Egipto en Dahshur es la Pirámide Acodada, conocida también como Pirámide Romboidal por su inconfundible y singular forma, que no tiene parangón en toda la historia de la arquitectura faraónica. Y esa forma no es un accidente estético: es la huella visible de un proceso de aprendizaje arquitectónico en tiempo real.
La Pirámide Acodada representa el eslabón de transición entre la Pirámide Escalonada de Zoser en Saqqara y las pirámides de caras perfectamente lisas de Giza — un monumento que desvela, en su propia geometría, la búsqueda de la perfección constructiva por parte de su anónimo constructor. La inclinación de sus caras cambia bruscamente a mitad de la altura, probablemente como solución de urgencia ante problemas estructurales durante la construcción, lo que le otorga ese perfil romboidal inimitable. En algunos puntos ha sufrido derrumbes a lo largo de los siglos. Sus dimensiones aproximadas son 189 × 123 metros de base y 104 metros de altura.
La Pirámide Roja: la primera pirámide de caras lisas
La segunda de las otras pirámides de Egipto en Dahshur es la Pirámide Roja — aunque conviene aclarar que ese color rojizo que hoy presenta no es el original. Lo que el visitante contempla en la actualidad es el núcleo de piedra caliza rojiza de la pirámide, cuya cara exterior — bloques de piedra caliza blanca de mayor calidad — fue extraída en épocas posteriores y reutilizada en la construcción de otros edificios en El Cairo.
Sin embargo, en la base de la Pirámide Roja aún es posible apreciar algunos de esos bloques originales de revestimiento, lo que permite constatar algo de una importancia capital en la historia de la arquitectura del Antiguo Egipto: esta es, en realidad, la primera pirámide de caras completamente lisas de la historia — la primera en la que el constructor consiguió por fin el acabado perfecto y regular que las pirámides de Keops y Kefrén en Giza posteriormente eternizarían. Sus impresionantes dimensiones son 200 metros de base cuadrada y 105 metros de altura.
Por qué visitar las otras pirámides de Egipto es una decisión que no te arrepentirás
Las otras pirámides de Egipto — la Pirámide Escalonada de Zoser en Saqqara, la Pirámide Acodada y la Pirámide Roja en Dahshur — pueden quedar en segundo plano en el imaginario del viajero ocasional, pero su importancia en la Historia del Antiguo Egipto es absolutamente fundamental. Sin ellas, no existirían las pirámides de Giza tal y como las conocemos: cada una de estas construcciones representa un paso esencial en el proceso de aprendizaje y perfeccionamiento que culminó en las obras más célebres del mundo antiguo.
Todo apasionado de la Egiptología y todo viajero que desee comprender realmente la civilización faraónica — y no solo fotografiarla — debería incluir estas tres estructuras en su itinerario sin ninguna duda. En Bastet Travel así lo entendemos, y por eso las otras pirámides de Egipto forman parte de muchos de nuestros circuitos.
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